Investigación
Activismo digital en México: ¿postureo o cambio real?
¿Realmente cambiar el mundo es tan fácil como darle un like o compartir un hashtag? En la era de la hiperconexión, donde el 75% de los mexicanos viven en redes sociales, esta pregunta resuena con fuerza, especialmente entre los jóvenes de 18 a 25 años. El activismo digital se ha convertido en una herramienta poderosa para movilizar a las masas, especialmente entre la Generación Z, que ha encontrado en plataformas como TikTok e Instagram un espacio para expresar sus inquietudes. Sin embargo, esta efervescencia digital parece quedarse corta cuando se trata de generar un cambio estructural real. Un informe reciente revela que, aunque el 69% de los jóvenes mexicanos participan activamente en campañas digitales, solo el 32% lleva su activismo al siguiente nivel contactando a las autoridades.
La paradoja del activismo digital en México es un reflejo de una tendencia global, pero con sus propias particularidades. En un país donde los discursos populistas de izquierda han dominado la narrativa política desde 2018, el activismo digital enfrenta el reto de no diluirse en modas pasajeras. Los gobiernos de AMLO y Sheinbaum han sido criticados por su retórica polarizante y su enfoque centralista, lo que ha contribuido a una desconfianza institucional que afecta la efectividad del activismo.
La polarización no solo se vive en el ámbito político, sino que se traslada a las redes sociales, donde bots y algoritmos juegan un papel crucial. Estos elementos, lejos de facilitar el diálogo, muchas veces exacerban las divisiones, transformando causas nobles en campos de batalla digitales. Así, el activismo se convierte en una moda efímera, donde la prioridad es acumular likes en lugar de fomentar un cambio tangible.
Para los jóvenes mexicanos, el activismo digital representa una vía de expresión y una oportunidad de participación en temas que les importan, como el cambio climático y los derechos humanos. Sin embargo, la falta de un seguimiento concreto y la desconfianza hacia las instituciones limitan su capacidad de impacto real.
La historia nos muestra ejemplos como el movimiento #YoSoy132, que en su momento prometió un cambio significativo pero que, con el tiempo, perdió fuerza. En la actualidad, la presencia de inteligencia artificial y el uso de bots han generado comunidades virtuales insatisfechas, que solo ocasionalmente se movilizan en el mundo real.
Desde una perspectiva de centro-derecha humanista y social católica, es esencial que el activismo digital evolucione hacia acciones comunitarias responsables. La subsidiaridad, entendida como el principio de que las decisiones deben tomarse en el nivel más cercano posible al ciudadano, puede ser una guía para transformar el activismo virtual en cambios reales.
Propuestas como incentivar fiscalmente a las organizaciones de la sociedad civil para canalizar el activismo digital en proyectos tangibles, o promover una educación digital basada en valores humanistas, son pasos cruciales para contrarrestar la polarización y fortalecer la cohesión social.
Las plataformas digitales tienen una responsabilidad que va más allá del simple alojamiento de contenido. La transparencia algorítmica y la protección de la libertad de expresión son esenciales para evitar la manipulación y asegurar que el activismo digital pueda florecer de manera auténtica.
Asimismo, fomentar alianzas público-privadas para el monitoreo ético de las redes puede ayudar a crear un entorno donde el activismo digital se traduzca en acciones concretas. Estas alianzas deben centrarse en empoderar a los ciudadanos y crear contrapesos institucionales que eviten el centralismo presidencial y fortalezcan la democracia.
El activismo digital en México tiene el potencial de ser una fuerza transformadora si se aborda con responsabilidad y compromiso. Los jóvenes, como principales actores de este fenómeno, deben ser conscientes de que el verdadero cambio requiere más que un simple clic. Implica un compromiso con la comunidad y una acción que trascienda el mundo virtual.
En un México marcado por la incertidumbre económica e institucional, es vital que el activismo digital no se convierta en un simple postureo, sino en una herramienta para restaurar la cohesión social y dignificar la acción ciudadana. Porque al final del día, el verdadero impacto de un hashtag se mide en el mundo real, no en la cantidad de likes que recibe.
Fuentes
1. https://inegi.org.mx
2. https://unam.mx
3. https://causanatura.org
4. https://diarioelindepend
5. https://www.diarioelindependiente.mx/2025/05/encuesta-jovenes-impulsan-el-activismo-digital-a-favor-del-medioambiente-en-mexico
6. https://www.revistalanacion.com/accion-nacional/la-fuerza-de-nuestro-activismo-digital-eres-tu/2025-12-15
7. https://www.congresoh.com/post/pol%C3%ADtica-y-activismo-digital-2026
8. https://marketing4ecommerce.mx/mexicanos-redes-sociales-ranking-digital-2026/
9. https://coordinaciongenero.unam.mx/avada_portfolio/programa-activismo-digital-y-uso-de-redes-sociales/
10. https://www.derechosdigitales.org/wp-content/uploads/En-la-Mira_-ES.pdf
11. https://cervantes.org/sites/public/produccion/files/2023-01/2023_plan-de-accion-cultural-bibliotecas-y-cultura-digital-2023-2026.pdf
12. https://www.revistavirtualis.mx/index.php/virtualis/announcement/view/39
13. https://www.undp.org/sites/g/files/zskgke326/files/2025-11/violenciadigitalcontramujeres_compressed_1.pdf