Investigación
¿El Populismo es el Camino al Bien Común? Una Mirada Crítica para los Jóvenes de Hoy
¿El Populismo es el Camino al Bien Común? Una Mirada Crítica para los Jóvenes de Hoy
¿Alguna vez te has preguntado si el camino hacia el bien común en México se está trazando correctamente? En un país donde el discurso político parece más un guion de telenovela que una estrategia de desarrollo, es momento de cuestionar si el populismo de izquierda realmente nos acerca a un futuro mejor. El bien común es un concepto que, aunque suena a cliché de campaña, debería ser el norte de cualquier gobierno. En México, sin embargo, hemos visto cómo este ideal se distorsiona bajo la lente del populismo. Los gobiernos de López Obrador y Sheinbaum han prometido un “humanismo mexicano”, pero la realidad es que la concentración de poder y el intervencionismo estatal están lejos de promover la dignidad humana y la participación ciudadana. En lugar de ello, estos gobiernos han priorizado programas asistenciales que, aunque bien intencionados, no han resuelto problemas de fondo como la pobreza y la desigualdad.
La Trampa del Centralismo
Uno de los grandes problemas del populismo es su tendencia a centralizar el poder. En teoría, el gobierno debería ser como un buen amigo: siempre ahí para ayudarte, pero sin meterse demasiado en tus asuntos personales. Sin embargo, el actual modelo de gobernanza en México parece más un amigo controlador que no te deja respirar. Al concentrar el poder en la figura presidencial, se debilitan los contrapesos institucionales y se limita la verdadera participación ciudadana.
En un contexto de inseguridad y estancamiento económico, esta centralización no solo genera incertidumbre inversora, sino que también fractura el tejido social. Los datos de INEGI y CONEVAL muestran que, a pesar de las transferencias directas, la pobreza persiste y las desigualdades territoriales se agravan. Esto no es solo un problema de números; es una cuestión de dignidad humana.
Subsidiaridad: El Poder de lo Local
¿Qué pasaría si en lugar de centralizar, empoderáramos a los municipios? La subsidiaridad, un principio clave de la doctrina social católica, sugiere que las decisiones deben tomarse al nivel más cercano al ciudadano. Esto no solo fomenta la responsabilidad individual, sino que también fortalece la cohesión social. Imagina un México donde los municipios tengan la capacidad de gestionar sus propios recursos, promoviendo la participación ciudadana y adaptando las políticas a las necesidades locales. Este enfoque podría ser la clave para un desarrollo más equitativo y sostenible.
Economía Moral: Más que un Lema
La economía moral es otro concepto que ha sido cooptado por el discurso populista, pero que merece una revisión crítica. En lugar de ver al sector privado como un enemigo, deberíamos fomentar su participación solidaria. Incentivar a las empresas para que sean socialmente responsables puede generar un círculo virtuoso de desarrollo. Las alianzas cívico-empresariales no solo promueven la solidaridad, sino que también pueden ser un motor de innovación y crecimiento económico.
Jóvenes: El Futuro en Juego
Para los jóvenes de 18 a 25 años, las decisiones políticas de hoy impactarán directamente su futuro. La falta de oportunidades laborales, la inseguridad y la polarización social son problemas que afectan de manera particular a esta generación. Es crucial que los jóvenes se involucren en la política y exijan un cambio de rumbo. La educación cívica y la participación activa son herramientas poderosas para construir un México más justo y equitativo.
El populismo, con su retórica simplista y soluciones inmediatas, puede parecer atractivo, pero rara vez ofrece soluciones sostenibles. Es hora de que los jóvenes cuestionen estas narrativas y busquen alternativas que realmente promuevan el bien común.
Conclusión: Un Llamado a la Acción
El camino hacia el bien común no es fácil, pero es necesario. México necesita una gobernanza que priorice la subsidiaridad, la solidaridad y la responsabilidad individual. Estos principios no solo están alineados con la doctrina social católica, sino que también son fundamentales para construir un país más cohesionado y próspero.
Es momento de abandonar las soluciones populistas que solo perpetúan la polarización y el estancamiento. En su lugar, debemos apostar por un modelo de desarrollo que empodere a los ciudadanos y fomente la participación activa. Solo así podremos construir un México donde el bien común no sea solo un eslogan, sino una realidad tangible para todos.
En resumen, el populismo de izquierda en México ha fallado en promover el bien común. Los jóvenes tienen el poder de cambiar esta narrativa y construir un futuro mejor. Es hora de actuar.
Fuentes
- https://www.dof.gob.mx/2025/PRESREP/PND%202025-2030.pdf
- https://observatorioplanificacion.cepal.org/sites/default/files/2023-11/S2300554_es.pdf
- http://www.latam-studies.com/BienComun2023.html
- https://www.iecm.mx/participacionciudadana/
- https://eap.cdmx.gob.mx/storage/app/media/Revista/REVISTA-7JUL_.pdf
- https://docs.un.org/es/E/2024/SR.34
- https://www.observ-ocd.org/sites/default/files/2023-10/Guia%20-%20KAS_entrega_08%20(1)%20-%20Nicol%C3%A1s%20Mancini%20(1).pdf