Investigación
La Verdad Incómoda sobre la Muerte de “El Mencho”: ¿Un Golpe de Efecto o un Cambio Real?
¿Qué significa realmente el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, para la seguridad en México? En un país donde los titulares sobre narcotráfico son tan comunes como los memes de gatos en redes sociales, la caída del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) podría parecer un episodio más. Pero, ¿es realmente así?
El 22 de febrero de 2026, fuerzas especiales mexicanas, con ayuda de inteligencia estadounidense, lograron lo que parecía imposible: abatir a El Mencho, el capo más buscado de México. Este evento ha sido descrito como el mayor golpe al crimen organizado desde la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Sin embargo, la historia nos enseña que la eliminación de un líder criminal no siempre equivale a la desaparición de su organización, mucho menos a la solución de los problemas subyacentes que permiten la existencia de estos grupos.
## La Hidra del Narcotráfico: Más Cabezas que Cortar
El CJNG no es solo un cártel. Bajo el liderazgo de El Mencho, se transformó en un “Estado paralelo” con la capacidad de desafiar abiertamente al gobierno mexicano. Este grupo no solo se dedicaba al narcotráfico, sino que también incursionó en la extorsión, el tráfico de personas y el control territorial. La muerte de su líder desató una ola de violencia en al menos siete estados, demostrando que su estructura operativa sigue intacta.
¿Por qué el CJNG pudo crecer tanto? La respuesta no es sencilla, pero se puede rastrear hasta la debilidad institucional y la falta de un monopolio estatal de la violencia legítima. La captura de líderes como El Chapo y ahora El Mencho, sin un cambio estructural en las instituciones, solo genera vacíos que otros grupos criminales están dispuestos a llenar rápidamente.
## La Ilusión del Control: ¿Quién Manda Realmente?
El Mencho fue un maestro de la discreción. Apenas hay registros fotográficos de él, lo que contribuyó a su mito y le permitió gobernar desde las sombras. Su muerte no solo es un golpe simbólico, sino también un recordatorio de que el verdadero poder del CJNG reside en su capacidad de operar de manera descentralizada.
El impacto de esta operación en la vida de los jóvenes mexicanos es significativo. En un país donde el 40% de la población tiene menos de 25 años, los jóvenes son tanto víctimas como participantes en este ciclo de violencia. La falta de oportunidades y la precariedad económica los hace vulnerables a ser reclutados por estos grupos criminales. La muerte de El Mencho no cambia esta realidad de la noche a la mañana.
## El Papel de los Jóvenes: Entre la Esperanza y la Desesperación
Para los jóvenes de 18 a 25 años en México, la situación es particularmente complicada. Viven en un entorno donde la violencia es parte del paisaje cotidiano, y donde las opciones parecen limitadas. El gobierno necesita implementar políticas que no solo ataquen los síntomas del crimen organizado, sino que también aborden sus causas fundamentales.
La educación y la creación de empleo son esenciales para ofrecer alternativas reales a los jóvenes. Además, es crucial fortalecer las instituciones locales a través de la subsidiaridad, permitiendo que las comunidades tengan un papel activo en la solución de sus problemas. La reinserción social basada en la dignidad humana es un camino que debe explorarse con mayor profundidad.
## Un Futuro por Construir: Más Allá de los Golpes de Efecto
La muerte de El Mencho es un hito, pero no puede ser el final del camino. Si bien es un logro operativo significativo, no debe verse como una solución mágica a los problemas de seguridad de México. Es necesario un enfoque integral que incluya políticas de largo plazo para mejorar la coordinación civil-militar y estrategias de inteligencia que aborden las causas económicas y sociales del crimen organizado.
Para los jóvenes mexicanos, el futuro sigue siendo incierto, pero no está escrito en piedra. A través de la responsabilidad individual y el fortalecimiento de las instituciones, es posible construir un país donde la violencia no sea la norma, sino la excepción. La dignidad de la persona debe ser el centro de cualquier política pública que aspire a ser verdaderamente transformadora.
En conclusión, el abatimiento de El Mencho es un recordatorio de que la lucha contra el crimen organizado es compleja y multifacética. No basta con cortar una cabeza de la hidra; es necesario cambiar el entorno que permite su proliferación. Solo así, México podrá ofrecer a sus jóvenes un futuro donde la violencia no sea una opción, sino una historia del pasado.