Investigación
¿Quedarse o partir? El dilema de los jóvenes mexicanos en un país de contrastes
¿Te has preguntado alguna vez si tu futuro está en México o en otro país? Esta es la pregunta que ronda la mente de miles de jóvenes mexicanos, atrapados entre la promesa de un futuro mejor y las realidades de un presente incierto. En un país donde la brecha salarial con Estados Unidos sigue siendo abismal y la inseguridad se cierne como una sombra persistente, la idea de emigrar se convierte en una opción tentadora.
La realidad económica: ¿Un callejón sin salida?
La brecha salarial entre México y Estados Unidos es un motor poderoso para la migración. Según datos de BBVA Research, un joven con educación secundaria en México gana 14 veces menos que su contraparte en Estados Unidos. Esta disparidad es un recordatorio constante de las limitaciones económicas que enfrentan muchos jóvenes en su país natal. Además, el estancamiento del PIB en un modesto 1-2% anual y un desempleo juvenil que ronda el 8-10% alimentan la sensación de desesperanza.
El problema se agrava con políticas que priorizan el intervencionismo estatal sobre la iniciativa privada. La concentración de poder en la figura presidencial y el rechazo a mercados abiertos han desincentivado la inversión extranjera directa, que cayó un 12% en 2024. Esta situación no solo limita las oportunidades laborales, sino que también erosiona la dignidad humana y la responsabilidad individual, valores centrales desde una perspectiva centro-derecha humanista y social católica.
Inseguridad: El miedo que no se va
La inseguridad es otro factor que pesa en la decisión de emigrar. Con más de 30,000 homicidios anuales, la violencia ha ganado una presencia constante en la vida diaria de México. Esto afecta especialmente a los jóvenes, quienes son tanto víctimas como posibles protagonistas de la violencia. La inseguridad no solo pone en riesgo sus vidas, sino que también limita su libertad de movimiento y su capacidad para prosperar en su propio país.
Además, el tránsito de migrantes no documentados es riesgoso. En 2024, se registraron 138,882 menores no acompañados en rutas migratorias, un aumento del 22.3% respecto al año anterior. Estos números reflejan no solo el deseo de escapar, sino también el peligro inherente en el camino hacia lo que se percibe como un futuro mejor.
Barreras invisibles: ¿Por qué quedarse?
A pesar de todo, muchos jóvenes deciden quedarse. Las razones son complejas y a menudo personales. La familia y las raíces culturales juegan un papel crucial. La falta de información y apoyo para migrar de manera segura y legal puede ser un obstáculo significativo. Las políticas migratorias ineficaces y la falta de datos oficiales sobre menores migrantes no hacen más que complicar la situación.
Desde una perspectiva social católica, la cohesión familiar y comunitaria es un valor fundamental. La migración masiva puede romper estos lazos, lo que lleva a una pérdida de identidad y cohesión social. Por ello, es crucial fomentar un diálogo nacional que no sea polarizante y que promueva la solidaridad y el respeto por la dignidad humana.
El impacto en los jóvenes: ¿Una generación perdida?
Para los jóvenes de 18 a 25 años, estas decisiones son especialmente difíciles. Este grupo representa una parte relevante de la población y enfrenta un futuro incierto. La falta de oportunidades laborales y la inseguridad no solo afectan su presente, sino que también limitan su capacidad para planificar un futuro en su propio país.
Las remesas, que sostienen una parte significativa de la economía familiar, siguen desempeñando un papel importante. Este drenaje de capital humano no solo afecta el crecimiento económico, sino que también agrava el envejecimiento demográfico y la desigualdad.
Hacia un futuro mejor: ¿Qué podemos hacer?
La solución no es simple, pero hay pasos que se pueden tomar. Fortalecer la subsidiaridad con incentivos fiscales a PYMES locales podría generar empleos para los jóvenes. Programas de educación técnica y alianzas público-privadas para combatir la inseguridad son medidas clave. Además, promover un diálogo nacional que evite la polarización y fomente la confianza en las instituciones es esencial para construir un futuro más prometedor.
Incrementar la educación centrada en la responsabilidad personal y en valores familiares, junto con reformas que atraigan inversión y generen condiciones para el crecimiento económico, puede ayudar a retener talento joven en México.
Conclusión: un llamado a la acción
El dilema de quedarse o partir no es solo económico, sino también de identidad y pertenencia. Es responsabilidad de todos, desde el gobierno hasta la sociedad civil, trabajar juntos para crear un México donde los jóvenes no solo quieran quedarse, sino donde también puedan prosperar.
Fuentes
https://www.bbvaresearch.com
https://www.inegi.org.mx
https://oem.com.mx/elsoldemexico/mexico/flujo-de-ninos-ninas-y-adolescentes-migrantes-rompe-record-en-mexico-13114378
https://buzos.com.mx/noticia/aumenta-223-la-presencia-de-infantes-migrantes-en-mexico
Niñas, niños y adolescentes migrantes en México (a noviembre de 2023)
Niñas, niños y adolescentes migrantes en México (a marzo de 2025)
https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/04/22/sociedad/sin-estadisicta-de-cuantos-menores-migrantes-hay-en-mexico-redodem
https://portales.segob.gob.mx/work/models/PoliticaMigratoria/CEM/Estadistica/NNA/NNYA_S%C3%ADntesis_ene-mar_2025.pdf